Entierros


¿Qué es el entierro o inhumación?

El entierro, también llamado inhumación, es la acción de depositar el féretro con el cuerpo del difunto en el nicho ubicado en una pared o en la sepultura (en el suelo). Normalmente, los entierros se llevan a cabo en cementerios.

¿Qué diferencia existe entre un entierro religioso y un entierro civil?

No hay casi ninguna diferencia entre ambos tipos de entierros ya que desde el lugar en el que se encuentra el servicio se debe ir directamente al lugar de entierro o incineración. No suele ser habitual hacer paradas intermedias en iglesias ya que Sanidad no suele permitirlo. Es en los pueblos donde esta norma suele romperse. En el caso de las grandes ciudades los tanatorios cuentan con capillas en las que pueden darse misas antes de salir. La única diferencia, por tanto, es que en el entierro civil no habrá responso.

¿Cómo se gestiona un entierro religioso con una iglesia?

La funeraria puede encargarse de la gestión con el párroco, pero en pueblos o provincias la gestión suele hacerla la propia familia. El trámite no es nada complicado y sólo es necesario llamar al párroco o hablar con él.

¿Ya no hay enterradores?

En la actualidad, en las glandes poblaciones suelen ser funcionarios que además llevan a cabo otras tareas como la limpieza del cementerio aunque no de las tumbas y sus lápidas al estar consideradas propiedades privadas. En el caso de los pueblos un albañil suele ser quien se encarga de la preparación de los nichos, pero no trabaja a tiempo completo.

¿Es posible enterrar a un difunto en un lugar que no sea un cementerio?

Es posible pero para ello es necesario solicitar una autorización sanitaria. Existe lo que se denomina Sanidad Mortuoria, que tiene unas características particulares y una legislación diferente dependiendo de la Comunidad Autónoma. Los entierros deben llevarse a cabo en lugares adecuados para ello, como son los cementerios, ya que dependiendo del lugar en el que se depositará el féretro con el cuerpo es necesario cumplir unas normas u otras.

Los lugares que cuentan con autorización para enterrar son muy concretos como por ejemplo las criptas, en las que es necesario realizar un embalsamamiento, y otros lugares autorizados como ciertas comunidades religiosas que disponen en sus sedes de espacios que, aún no siendo un cementerio, son lugares completamente privados que cuentan con dicha autorización. También los conventos de claurusa, en los que la funeraria deja el féretro y son las religiosas quienes llevan a cabo todo lo demás.

Si se desea realizar una inhumación en un lugar diferente se debe solicitar una autorización y es Sanidad quien indica dónde se puede o no se puede enterrar. Lo habitual es que se rechace la petición, pero puede solicitarse. Por ello, lo único que puede hacer una funeraria es tramitar dicha solicitud.

Si la petición es rechazada otra opción es recurrir a la cremación o incineración e inhumar las cenizas, que sí pueden enterrarse en el lugar que la familia quiera.

Diferencias entre el entierro o inhumación y la incineración

Entierro:

  • Está aceptado por la religión Católica siempre que los restos sean conservados en un lugar al que se pueda acudir a rezar por el alma de la persona fallecida.
  • Está también aceptado por las religiones Musulmana y Judía siempre que se lleve a cabo según sus ritos.
  • Un cuerpo depositado en un féretro o ataúd tarda entre 15 y 50 años en descomponerse.
  • En España los cuerpos sólo pueden conservarse en cementerios y lugares autorizados para el entierro.
  • Se puede recuperar ADN de un cuerpo enterrado o inhumado.

Incineración:

  • Está aceptada por la religión Católica siempre que las cenizas se conserven en un lugar en el que se pueda acudir a rezar por el alma de la persona fallecida.
  • Está también aceptada por el hinduísmo.
  • No hay descomposición del cadáver. El cuerpo se incinera y tarda en consumirse y convertirse en ceniza entre 2 y 5 horas.
  • Las cenizas pueden conservarse en una urna, esparcirse en un lugar especial o enterrarse.
  • No puede recuperarse ADN de un cuerpo incinerado.

 

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